GALLETAS LINZER

¡Sé que la Navidad es una época complicada!… Básicamente, por que ocurren muchas cosas a la vez y en todas partes, como reza el título de una famosa película. Pero es muy cierto. Hay muchas tareas y eventos que requieren de nuestra atención y de nuestro control. La lista de cosas pendientes no hace más que aumentar y es muy sencillo entrar en un estado de pánico y estrés. Relax. Es normal y nos pasa a todos.

En estas fiestas me gustaría poder duplicarme para poder estar en todos los sitios que quiero o necesito estar a la vez: Brindis, cenas y comidas, sobremesas, compras en centros comerciales, supermercados, visitas inesperadas, fiestas, eventos del trabajo… Las agendas echan humo. Y las carteras también.

Mi consejo, y es el mejor que os puedo dar, es que os hagáis con un pequeño bloc o una lista de notas en vuestro smartphone. Así podréis anotar todos los eventos y tareas importantes para que no se os escape nada. Personalmente, vivo estas fechas mucho más tranquilo desde que he puesto en práctica este método. Ya no tengo que salir corriendo en mitad de la tarde a por el vino para la cena de Navidad por que se me ha olvidado comprarlo o a buscar un regalo de última hora. 

Creativamente también son días complicados. La inspiración me trae muchas ideas y también tengo muchas recetas que me gustaría compartir con vosotros pero el tiempo en estas fechas es muy escaso. Aún así, me he obligado a reservar un poquito de tiempo para mí con el objetivo de hacer algo que rebaje los niveles de estrés navideño y, sinceramente, no hay nada más reconfortante que un proyecto de repostería capturado con mi cámara en un día lluvioso. Esto me permite canalizar y expresar mi creatividad a la vez que inunda mi cocina con el delicioso aroma a galletas recién horneadas.

Y eso es lo que me lleva a la receta de hoy: Las galletas Linzer. Unas galletas de navidad muy populares y típicas de mi infancia. Unas galletas de aquella época donde no había estrés navideño y todo era reconfortante. Hornearlas y fotografiarlas me permitió desconectar y despejarme un poquito para continuar con todo el batiburillo navideño.

Espero que preparar estas galletas súper sencillas y ricas te resulte divertido, delicioso y reconfortante. Si las preparas, cuéntamelo etiquetándome en Instagram. Me encantaría ver tus creaciones.

GALLETAS LINZER

Una receta rápida y fácil que llenará tu hogar de un maravilloso aroma navideño y satisfará tus gustos más dulces con su delicioso y cálido sabor.


Tiempo de preparación: 2 horas y 30 minutos (10 minutos para hacer las galletas, 1 hora de reposo, 10 minutos para cortar las galletas, 10 minutos de reposo, 10 minutos de horneado, 30 minutos de enfriado, 10 minutos para montar las galletas)

Tiempo de horneado: 10-12 minutos

Para 18 galletas, aproximadamente


INGREDIENTES

para la masa

  • 200 gr de mantequilla a temperatura ambiente

  • 150 gr de azúcar glass

  • 400 gr de harina de trigo

  • 50 gr de almendra molida

  • 1 huevo y 2 yemas

  • 1/4 de cucharadita de canela en polvo

  • 1/4 de cucharadita de sal

  • 1 cucharadita de vainilla

  • Opcional: 2 cucharadas de leche o de ron blanco

para el relleno

  • 200 gr de mermelada de frambuesa, fresa o grosella roja

para decorar

  • 50 gr de azúcar glass


MÉTODO

Tamiza la harina y la almendra molida en un bol.

Bate la mantequilla con el azúcar, la vainilla, la canela y la sal durante 7-8 minutos o hasta que blanquee.

Añade el huevo y las yemas, la leche o el ron y mezcla bien hasta que se integren en el batido.

Agrega la harina y la almendra y mezcla hasta obtener una masa homogénea.

Divide la masa en dos mitades y con un rodillo de amasar estira cada mitad entre dos papeles de horno a unos 4-5 mm de espesor. Lleva a la nevera al menos durante una hora.

Corta las galletas y déjalas en la nevera o el congelador durante 10-20 minutos. Mientras tanto precalienta el horno a 180 grados.

Hornea las galletas durante 10-12 minutos. En cuanto los bordes empiecen a dorarse ya estarán listas.

Déjalas enfriar 5 minutos en la bandeja del horno y luego pásalas con cuidado a una rejilla para que acaben de enfriarse.

Una vez frías rellénalas con una cucharadita de mermelada haciendo sandwiches y espolvoréalas con azúcar glass.

Puedes disfrutarlas al momento si te gustan más crujientes o meterlas en una lata uno o dos días y disfrutarlas más blanditas (es como a mi me gustan).

¡Espero que las disfrutes!


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